3 de febrero de 2009

Apegos

Siempre dije que para ser feliz bastaba con uno mismo. Pero realmente sabemos ser felices solos? Somos realmente capaces de seguir siendo felices cuando algo que decidimos sería “para siempre” llega a su final? O cuando ya no lo tenemos? Se que se puede lograr, definitivamente se puede, pero ¿cuánto es el costo que pagamos por poner fuera de nosotros la responsabilidad de hacernos felices?

Alguien me dijo alguna vez que apegarse a la gente o a las cosas no era bueno, y yo me pregunto: somos capaces realmente de no apegarnos a las cosas que nos hacen felices? No tengo la respuesta a esto, pero si se que se hace difícil no hacerlo cuando algo o alguien llena algún vacío que tenemos en nuestras vidas… Y como identificar dónde esta la línea que separa ese simple llenar el vacío de algo realmente importante?

La búsqueda continua… cada día resurgen pedazos de ese yo que soy, que fui… lo encontrado hasta el momento me hace recobrar las fuerzas para seguir buscando y retomando cosas que creí borradas, olvidadas, perdidas y aquellas que deje de lado sin explicación o razón alguna para hacerlo…

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