16 de noviembre de 2009

Recomenzando

Ya han pasado casi 2 meses desde que desmonte una vida que no sentía mía, que no me llenaba, en la que no podía vivir al 100% en todos sus aspectos… La desmonte y me fui en busca de mi lugar, de mi centro; en busca de caminos nuevos, de experiencias diferentes, de un estilo de vida renovado, en contacto con las cosas simples de la vida y por tanto lleno de miles de pequeñas maravillosas experiencias cotidianas que me dieran el equilibrio que necesito.

He descubierto que ya la calma no me desespera, que no extraño el trabajar 10 horas diarias y que soy capaz de saciar mi curiosidad y energía en cosas que me apasionan aun mas que el trabajo, que soy capaz d y sobretodo, redescubrí que soy capaz de dejar huella, y que me apasiona poder hacerlo, poder llegar a la gente que me rodea, poder darles algo útil, algo que les permita crecer de alguna manera, algo que les permita ver el mundo un poco diferente, algo que les abra una ventana de nuevas emociones…

He conocido personas maravillosas que, sin saberlo, me han mostrado que se puede disfrutar de una cotidianidad distinta, que las pequeñas cosas que solemos dejar de lado por falta de tiempo son capaces de llenar tu vida de experiencias enriquecedoras, que si es posible vivir con calidad de vida, con equilibrio entre trabajo, entorno e individualidad… Y además, he tenido la suerte de descubrir cosas extraordinarias en personas que conozco hace muchos años. Una de ellas compartió conmigo algo de lo que escribe y aunque sabía que lo hacía (y nunca compartía), debo admitir me dejo gratamente impactada leerlo. Lo comparto:

Ahí estas, vas con el tiempo, con cada segundo de cada minuto haciendo las horas de mis días…
Ahí estas, eres el tiempo de mi tiempo, marcando el pasado que el presente va dejando atrás, buscando siempre el futuro si es que de verdad conmigo querrás estar.
Ahí estas y estarás escondida debajo cada vez que mida mi tiempo con mis ojos. Ya no sólo vas dentro de mi, estas a flor de piel marcándola para siempre, tal y como para siempre marca el tiempo el reloj…
Ahí estas si vuelvo a mirar la hora, reflejando las que quedan y que me hacen recordar las horas que he pasado contigo queriendo irremediablemente vivir las que me faltan, pidiéndoselas al tiempo que marca tu vida.
El tiempo es “espera” y esperanza será lo que vea cada vez que me pregunte la hora, sigo esperando mi tiempo, sigo esperando al tuyo, sigo esperando por ti.
Te llevo con mi tiempo, como un tatuaje, como cicatriz, y siempre me preguntaré ¿cuándo?, ¿en qué momento? ¿a qué hora? dejarás de dividir el tuyo, tu divino tiempo, para hacerlo UNO con el mío.
Ahí estas, vas con el tiempo, mi tiempo, y con él vamos los dos.
¿Cuándo serás tu mi reloj?


Hoy recorro nuevos caminos, caminos que me han regalado una calma y una tranquilidad un tanto inesperada. Se extraña muchísimo lo que atrás quedó, los buenos momentos vividos al otro lado del mundo, sin embargo, son esos recuerdos los que dan fuerza para seguir caminando, seguir descubriendo cosas nuevas, cosas que esperan por mi, que están ahí solo esperando a que yo las descubra, las viva y las disfrute! Estoy en su constante búsqueda!